lunes, 26 de septiembre de 2016

BERLÍN 2016.... Algo ha cambiado


Como todas las historias, esta tiene un principio, que aunque a veces, o quizás muchas veces, cuando ese principio tiene lugar no se es consciente de este detalle….Este principio tiene fecha 24 de Abril de 2016, un lugar Madrid y un entorno, el Maratón de esa ciudad.
También como en muchas ocasiones, el comienzo de esta historia, es un fracaso, un tremendo fiasco en aquel maratón, cuando en el kilómetro 3 unas arcadas, se vuelven en vómitos, que no cesarán hasta el km 17 cuando finalmente me retiré. Al día siguiente, una sensación extraña, muy extraña, físicamente estaba bien, al fin y al cabo 17 kms no son mucho más que un entreno normal; pero mentalmente estaba como si hubiera acabado los 42 y, esas sensaciones encontradas, me dejaron fuera de juego durante un tiempo, sin ganas de entrenar, ni de buscar nuevos retos… Si alguna vez salía, ritmos muy pesados y a la más mínima molestia retirada para casa….
A partir de ahí, entré en  un bucle peligroso, era difícil seguir entrenando sin tener ninguna gana de hacerlo, pese a que allá en lontananza, la sombra de Berlín se hacía cada vez más grande…. Cuando peor estaba, dos meses después de Madrid, sin saber por dónde tirar, decidí hacer un salto al vacío probar algo nuevo, diferente…. Y busqué, a través de Internet, un entrenador on-line, teniendo en cuenta que suelo entrenar por la mañana, un entrenador in situ, sería imposible…. y con mi trabajo, de viajes y horarios variables, muy difícil. Al final tras contactar con varios me decidí, por el que iba a ser mi entrenador durante los siguientes meses, no se muy bien porqué, quizás por su amabilidad en las respuestas, o su forma rápida de contestar, sin dar trascendencia a nada de lo que a mí me angustiaba, dando  por sentado que con cuatro meses, el objetivo de 3:30 era posible…. Y a partir de ahí la transformación…..
Primero, transformar la alimentación, reducir peso (sobre todo de grasa), poco a poco, eliminar azúcares y productos elaborados (pasta, comida preparada, etc.), enfocarlo a la dieta paleo basada en:
-          Consumir preferentemente: Frutas, Vegetales, Carnes magras, Mariscos, Nueces y Semillas y Grasas saludables.
-          Evitarlo en lo posible: Lácteos, Graínos, Alimentos procesados & Azucares, Legumbres, Almidones y  Alcohol.
A partir de ahí empecé a cambiar mis hábitos alimenticios, en principio desde el escepticismo, después pendiente de cualquier síntoma de cansancio excesivo, dolores de cabeza, mareos, etc. para cortarlo de raíz… Pero a medida, que iban pasando los días, me encontraba cada vez mejor, no echaba de menos los desayunos azucarados, completaba los entrenamientos y seguía mi ritmo de vida habitual…. en este punto, como en tantos otros de esta historia, debo hacer mención especial al apoyo y respeto de mi familia, ante el cambio de alimentación,  que nos afectaba a todos.
Por otra parte, los entrenos, ahí también el entrenador me puso el mundo patas arriba, empezando a acostumbrar al cuerpo a tirar de las grasa acumuladas, mediante tiradas largas a ritmos muy muy tranquilos, de 6:00 min/km, mezcladas con días con cambios de ritmos, controlados en distancia y tiempo y mezclado todo ello con ejercicios interválicos de alta intensidad, con poca recuperación y corta duración…. En un principio no lo veía, pero pese a todo, seguí con ello, si me había embarcado en esta aventura, debería apostar el resto en ello y cruzar los dedos. El entrenador me pedía paciencia, yo ponía la constancia en los entrenos y la alimentación, y él ponía el tempo….
Con la base aeróbica cimentada, pasamos a meter series que irían aumentando en distancia, semana a semana, y ¡por fin!, empiezo a ver la luz…. Las piernas se van soltando, los ritmos progresan día a día, las recuperaciones son más rápidas, me olvido de una vez por todas de las lesiones en los “malditos” gemelos, la báscula por su parte va marcando semana a semana mínimos históricos y…. sin resentirse el ritmo de vida familiar o laboral. El objetivo de 3:30 empieza a ser posible, en las últimas semanas, “vuelo” en series de 1000, 2000 o 3000; consigo casi 30 kms a ritmo de maratón y el test del 2x6000 me confirma la progresión….
Berlín está a la vuelta de la esquina y mi moral, después de mucho tiempo, está a tope, sin lesiones, con buenos ritmos, y además, el sincero apoyo moral de mis compañeros Garabitas, que saben de mis victorias (pocas) y mis derrotas ante la bestia de las 42 cabezas, saben que el Maratón me debe una y estoy seguro que en el fondo desean, tanto como yo, que se salde esa “deuda”.
Por fin llegó el fin de semana berlinés, vuelo a la capital alemana, en compañía de un amigo y además crack en esto del correr, llamado Eugenio, al que le metí hace unos años el veneno de la larga distancia y ahora me ha salido un monstruo, que devora lo que haga falta, aunque de vez en cuando se me distrae con algo llamado triatlón….
Viernes, recogida del dorsal, se respira maratón por todas las calles de la ciudad, el trato al corredor invita a dar lo mejor de uno mismo. El tiempo, temperatura, sol y viento, se manifiestan de la mejor forma posible para ayudar a cada uno en su reto…. El mío está claro, Eugenio, no permite que me distraiga de él, 3:30. Todo un viernes y un sábado, con cuñas constantes para el 3:30. Sabe que lo tengo ahí, que Alemania nos lo debe después de Munich 2015…. Y yo también lo sé.
Por fin domingo, línea de salida, la música atronadora…. Cuenta atrás, ya no hay más que salir a correr y darlo todo…. La marea humana empieza a moverse, se oye resoplar en multitud de idiomas, miradas furtivas de complicidad que se cruzan, quizás por una sola vez en sus vidas, pero en ese momento su destino es común y quizás, se sientan más próximos a esos extraños en ese preciso instante, que a mucha gente de su entorno durante el resto de sus vidas….
Las piernas empiezan a imponer su ley, el corazón dicta las normas y la cabeza pone la cordura ante una posible estampida… La bestia empieza a desangrarse kilómetro a kilómetro, cada gota de su sangre es un nuevo kilómetro a ritmo…. 4:50, 4:52, 4:46, etc…. la media en 1:43, por primera vez, en mucho tiempo, veo la debilidad en el maratón, siento que su debilidad es mi fuerza…. 25 kilómetros y seguimos a ritmo…. Berlín anima a voz en grito, el sol viendo que se avecina algo grande se asoma y se esconde a su antojo entre un mar de nubes claras y suaves que se dejan atravesar por sus rayos. Los voluntarios ofrecen bebidas y frutas, con una sonrisa en sus caras de complicidad y de ánimos, de vez en cuando, entre ánimos en alemán, inglés, francés o ruso, aparece un ánimo en castellano, y lo haces tuyo para insuflarte un nuevo hálito de fuerzas….
La bestia juega sus cartas y en el 30, en la ciudad del muro, éste se hace fuerte, los kilómetros del 30 al 32 se hacen duros, se baja un poco el ritmo, para dejarlos pasar, me fijo un objetivo, llegar al 35 y luego a ver que pasa, en esos kilómetros, necesito distraer mi cabeza, o me traicionará y todo el trabajo de estos meses se irá al traste, así es que decido recurrir a un viejo truco, contarme un cuento, eso me obliga a focalizar mi mente en la historia, el maratón pasa a un segundo plano, el monstruo de las 42 cabezas se difumina entre la multitud, alejado de mi….
El 35 ha quedado atrás y Eugenio que ha visto el peligro, se convierte en la voz de ánimo que necesito para negociar los siete kilómetros que quedan, poco a poco se va desgranando la distancia, el maratón empieza a mostrar su bandera blanca, Eugenio sigue en su ánimo y llega el 39, el kilómetro clave, en un momento determinado me paro en seco, las piernas acalambradas no parecen responder, hemos pasado Postdamer Platz y se oye, a lo lejos, el rumor de la meta… mi compañero de aventuras se da cuenta y a voces me hace reaccionar: “¡Ahora no! Ya lo tenemos hecho… ¡no podemos quedarnos aquí!, tenemos los 3:30 en la mano…”
No puedo asegurar lo que me hizo dar ese primer paso que me desbloqueó, si la cara de Eugenio diciendo que no, si las palabras 3:30, si el trabajo de estos meses, si la decepción de mis Garabitas, si el coraje de saber que éste era MI MARATÓN….. Sea lo que fuese o la suma de todo, el caso es que volví a la carrera, y ante la visión del km 40, supe que estaba hecho, no sabía el tiempo, porque llevaba muchos kilómetros si saber ritmos, llevaba el gps en modo reloj…. pero vi entre las nubes al mostruo de 42 cabezas sonriente diciéndome “Es tuyo…. ¡Disfrútalo!”….
La puerta de Brandemburgo me pareció enorme, doscientos y pico metros y la meta; me permito el lujo de subir un poco el ritmo, con la esperanza de ser sub-3:30…. Finalmente en meta…. 3:30:04, el mundo a mis pies, un “Siiiiiuuuuuuuuu” brutal rompe la mañana berlinesa, no en homenaje al luso si no por dejar escapar la tensión y el esfuerzo de estos cuatro meses. Abrazo fraternal con mi amigo y compañero y, a partir de ahí, a saborear lo conseguido, sentirte fuerte, como nunca antes… las piernas fallan pero el corazón bombea con todas sus fuerzas, la mente recrea momentos puntuales de todo este tiempo. Es necesario comunicar la buena nueva a todos aquellos que se alegrarán con ello, porque comparten sus vidas conmigo,  porque saben del trabajo y sacrificio que ha habido detrás, porque son tus amigos y eso es suficiente….
La medalla flota en mi pecho y una sonrisa inacabable se prende de mis labios, las piernas parecen no querer tocar el suelo y yo me recreo en estas sensaciones, se que son efímeras y que en poco tiempo la realidad  volverá a mi vida…..
Ahora mismo, no quiero pensar en nuevos retos, quiero saborear éste y sentir como día a día se va difuminando su sabor, aunque un poso quedará para siempre….
No quiero terminar este “relato” sin dar las gracias a todos aquellos que lo han hecho posible con sus consejos, su apoyo, su amistad, o con cualquier acto que haya dejado alguna huella, para bien o para mal, en mi.
Y por otro lado, hacer constar que el entreno y la alimentación me han ido bien, bueno muy bien a mi, pero creo que el hecho de que existan decenas de entrenamientos y dietas y suplementos, diferentes no hace más que confirmar que hay uno para cada persona…. es sólo encontrarlo.

Fdo: José Doohan  (3:30:04 Berlín 2016)