miércoles, 9 de noviembre de 2011

06112011 EL GRAN DÍA…. NUEVA YORK Y YO….

La camiseta que me llevó a la gloria con la firma de Pablo

En el hall a las 5:15 de la mañana, hay que llegar con el autocar a Staten Island (salida del Maratón) antes que de cierren Venazzaro Bridge… Así es que nos quedan por delante cuatro horas, los nervios están a flor de piel y los estómagos en ebullición… Desde el autocar vamos viendo como amanece Nueva York en nuestro gran día, con un cielo completamente despejado, el viento ha amainado y las temperaturas se han recuperado algo, todo son buenas señales…. Al llegar a la zona de salida, debes ir hacia los parque de tu color, en mi caso el azul, compartido con Pablo Villalobos y Julien (responsable de Gatorade España). Allí cientos de voluntarios se afanan de organizar todo y ofrecer todo lo necesario a los corredores, café, tém leche, agua, bollos, gatorade, powerbar, todo en la cantidad que quieras, los baños químicos están por todas partes, no tienes que esperar más de dos o tres minutos para entrar (y tuve que entrar un par de veces…). Finalmente Pablo se va a la primera tanda y al poco suena un cañonazo y el New York, New York de Sinatra, el Maratón ha comenzado, desde ese momento en diferentes hornadas van saliendo los corredores (yo debería salir en la segunda pero ante las dudas de Julien, me quedo con él para salir juntos y ayudarle en lo que pudiera).  Finalmente nos toca salir a nosotros, nos meten en nuestro corral y a los pocos minutos nos llevan a la línea de salida, en ese momento la voz solista de la banda de música de los bomberos de Nueva York interpreta el barras y estrellas… todos en silencio como respeto al himno nacional americano y a la pedazo de voz de la cantante. Es impresionante el silencio, pero lo es aún más el rugido de millones de ilusiones que explotan al terminar el himno y sonar el cañonazo, NUESTRA MARATÓN HA COMENZADO, mientras nos acompaña por todos el puente (de unas dos millas) la voz de Sinatra y Manhattan se recorta sobre al cielo azul a la derecha del puente, esperándonos para acogernos en su corazón… Los primeros pasos son tranquilitos, queda mucho y es cuesta arriba, al coronar el puente empieza un bajada que te permite recuperar lo perdido en la subida. Durante este tramo no hay público, no permiten a la gente pasar al puente, pero en cuanto pones un pie en Brooklyn te das cuenta porque este maratón es para vivirlo y no para correrlo, multitud de gente a ambos lados de las calles, te animan como si fueran tus mejores amigos, niños te ofrecen pañuelos para que te seques el sudor, te ofrecen naranjas, plátanos, dulces, todo lo que te puedes imaginar, a mucha esquinas hay músicos animando tanto a la gente como a los corredores (bandas de rock, blues, jazz, solistas que cantan de lujo, cantantes country, raperos,  hiphoperos todo es bien recibido, los niños al grito de “go, go y give me five…” te dan la mano, nunca en mi vida había sonado tantas veces mi nombre: “Go Jose….”, “Jose c´mon, go, go”, “Jose, Viva España”, incluso algún “allez allez, Jose”. El ritmo, no lo sé , no necesito mirar el reloj para saber que estoy disfrutando a tope, de vez en cuando freno un poco a Julien que con el empuje del público se va disparando y todavía queda mucho…. Las millas van cayendo una tras otra, Brooklyn se acaban y entramo en Queens, el ánimo no amaina, la gente sigue llevándote en volandas con sus ánimos, las orquestes siguen tocando, y llevan ya más de dos horas, pero los ánimos son los mismos… En Brooklyn tengo que hacer una parada en boxes (hay cabinas cada dos millas), es lo único que me preocupa que sigo algo descompuesto, pero no pasa nada hay que seguir, esto es un lujo. Recuerdo antes de llegar a la media maratón, había una señora con trozos de naranja (son frutas que compran y ponen ellos, no son de la organización), intento coger uno pero se me cae y a los pocos metros me tiran de la camiseta y el hijo de esta señora, me traía un trozo de naranja que me da al grito de Go, Jose, Go, y una enorme sonrisa con la boca abierta y unos dientes blancos que destacan aún más en su cara negra (sé que será uno de esos recuerdos que llevaré siempre…). Sigue la carrera, pasamos la Media (sigo sin ver el reloj, sigo sin necesitarlo….) dejamos Queens y entramos en Mahattan por Queensboro Bridge, este puente se hace por debajo, el skyline de Manhattan se muestra majestuoso a nuestra izquierda, pero el puente, sin gente, a la sombra y se ha vuelto a levantar viento se me hace algo duro, Juliewn se ha quedado atrás, ya no podía seguir el ritmo y se estaba pasando… Así es que me quedo solo, para entrar en la primera avenida, quizás el momento más duro psicológicamente del maratón pues estás en el km 26 y al doblar ves la avenida ligeramente en subida que te llevará hasta el 32, al Bronx, pero sigo adelante sin mirar el reloj, recordando las palabras de Fran, hasta el 30 no tienes que empezar a correr y la verdad es que he llegado hasta aquí sin muchas dificultades, llego hasta la milla 19, hace rato que he pasado el 30 y estoy fuerte, subo un poco el ritmo, amplío la zancada y cruzo al Bronx, como diciendo aquí viene el “puto amo” de esta maratón, el recorrido por el Bronx es feo, la animación es total, chavales en las esquinas con las mesas de mezclas y hip hop a toda pastilla… pero hay demasiado giros de 90 grados y el recorrido pasa por una zona comercial, finalmente volvemos a entrar en Manhattan por la QUINTA AVENIDA, ya se siente el rumor de Central Park, km 37 y miro por primera vez mi reloj que me marca 3:27, ¡Llevo 37 kms, y ese tiempo, voy a volar en lo que me queda!. O eso creía, porque entre el km 37 y el 38 (ahora ya están marcados tanto millas como kms), empiezo a sentir unos pinchazos terribles en el estómago, cada zancada es un martirio, ahora no puedo pararme si me paro me quedo y estoy demasiado cerca, los gritos de “Go Jose, go”, siguen flotando sobre todo ahora que se me ve que lo estoy pasando mal, tengo la sensación de que voy clavado, pero me niego a andar mirando el reloj, Central Park se abre ante mí, esto lo conozco del otro día, un par de repechos, una bajada otro repecho y la meta. El estómago no me deja rodar cómodo, de piernas voy de dulce, de brazos y abdominales perfecto y de cabeza, con un solo pensamiento LA META. En el último repecho casi me dobla uno de los pinchazos… pero la meta está ahí, brazos en alto, (en honor de los que no han podido vivir esta aventura conmigo y me han acompañado durante todos lo kilómetros, a mi familia, a mis amigos, a los Garabitas (amigos y compañeros de aventuras) y sobre todo a mis padres, que aunque no están con nosotros siempre los llevo junto a mí (no sé porque pero cuando algo de esto sale bien siempre me acuerdo de ellos, porque tengo la impresión que se sentirían orgullosos de ello)).
Cruzar la meta y que te cuelguen al medalla y sentirte especial todo es uno, ahora como no todo podía ser maravilloso unos pasos más adelante me dan la manta y perdí el conocimiento me desperté en el hospital del Maratón con una vía con suero y el oxígeno puesto, no recuerdo muy bien como he llegado aquí, pero la doctora me comenta que estoy deshidratado, pese a haber bebido en todos los puestos, el problema ha sido la descoposición del día anterior, donde pierdes todos los líquidos, que no puedes recuperar en tan poco tiempo.
Un par de horas en la camilla, hasta encontrarme bien, paseos por el interior del hospital de campaña, y por fin la libertad, recuperar mi bolsa, cambiarme y bajar hasta el hotel dando un paseíto a la luz de la noche neoyorkina, me vuelve a la vida. Muscularmente, estoy entero, aunque algo débil, sigo bebiendo mucho, según me han aconsejado….Y pot fin llego al hotel, donde había cierta preocupación sabían que había terminado, pero no donde estaba, así es que a contar la historia, celebrar que no ha sido nada ducharme, cenar y celebrarlo.
Nueva York ya es historia, pero es otra historia, se puede hacer un maratón sin sufrir (quitando lo de la gastroenteritis que se agravó el lunes y el martes), disfrutando de la carrera y sin llevar encima ninguna presión de marca, bastante presión es meterte 42 kilómetros (entrenando cuando se puede, trabajando, haciendo vida familiar, etc) para encima exigirnos marcas….
Lo dicho, una experiencia para vivirla, por encima de todo para eso, para vivirla y sentirte durante 26,2 millas un atleta de élite aclamado por multitud de gente que no te conoce pero está contigo… eso es el Maratón de Nueva York, o por lo menos así lo he vivido yo.
Con Julien, mi compañero de fatigas

Mi cabeza, sobre Queens

Atravesando Venazzaro bajo la mirada de un helicóptero

A la salida, momentos de gran emoción......

Rodando por Brooklyn

Antes de llegar a Manhattan

4 y 5 de Noviembre. Feria del corredor y turismo

Ya tengo mi dorsal.......

A las 7:00 de la mañana todos en el hall del hotel, para rodar hasta Central Park y estirar un poco las piernas después del viaje, todavía es de noche pero la 8ª avenida es un hervidero de gentes, coches, autobuses,… y un grupo de corredores que se acercan a Columbus Place, donde empieza Central Park, aquí ya se respira el ambiente de maratón, las gradas de entrada (a 300$ la localidad y agotadas desde hace semanas), los arcos de meta, cámaras, focos, seguridad…. La sensación de que en 48 horas estarás luchando por llegar a esos arcos ahora vacíos, aclamado por esas gradas ahora vacías, e iluminado por un sol radiante ahora escondido me emociona, es algo que no se puede explicar, pero en ese momento me doy cuenta de lo que supone correr este maratón.
Trote suave por el parque, bordeando el lago (tantas veces grabado en películas), y salida a la 5ª Avenidad para volver al hotel, el lujo nos rodea, Tiffanys, Louis Vuitton, Carolina Herrera, Guess, Rolex, etc… y unos cuantos corredores atravesándola y, una muestra de ejemplo del respeto de los neoyorkinos por los corredores, la gente se apartaba para dejarnos pasar y los coches esperaban pacientemente (sin pitar) aunque el semáforo estuviera en rojo (¿os imagináis eso en el barrio de Salamanca a las 8:00 de la mañana?, yo tampoco). El trote muy suave y agradable, aunque el frío es intenso, estamos a tres grados y e viento no deja de soplar, al final, 9 kilómetros en 50 minutos. Ahora a prepararse que hay que retirar el dorsal…
Al llegar a la feria del corredor te das cuenta que efectivamente este maratón no es un maratón más, es el MARATÓN…. Colas interminables de gente con sus inscripciones y pasaportes en las manos, para el primer control de comprobación de datos….. Pero todo rápido, después a retirar el dorsal, donde voluntarios de todas las edades, condiciones y razas, tienen un punto común la amabilidad y la simpatía hacio los corredores, cualquier problema te lo resuelven con una sonrisa (tuve que cambiar de bolsa porque se abrió la botella de agua que te daban y se me mojó todo, y me la cambiaron sin ninguna pega). Después una vuelta por la feria, ASICS como patrocinador oficial tiene todo el material deportivo expuesto, una pasada…, los precios también, (pese al cambio no compré nada).
A partir de aquí la tarde de este día el día siguiente fueron libres para turismo, compras etc.. Solo una pequeña pega, el sábado tuve problemas intestinales y estuve fastidiado todo el día, lo achaqué a los nervios del Maratón y no le di mayor importancia…. El monstruo de las 42 cabezas ya estaba rugiendo y sólo cabían pensamiento positivos…..
Rodando por Central Park

Amanece en The Reservoir de Central Park

Primer control de la feria..... ¡vaya tela de gente!

El Grupo Gatorade con sus dorsales.

3 de Noviembre de 2011: Madrid – Nueva York

La salida desde la T4 de Barajas está prevista a las 17:00, pero el vuelo lleva una hora de retraso. Con la llegada a la terminal empiezan a aflorar los nervios que hasta entonces no había sentido…. Todos los trámites del Aeropuerto, facturación, tren a T4S, control de pasaporte, etc, son lentos y con colas, el avión va lleno….
Presentación de los compañeros a los que no conocíamos en persona y para el avión. Asiento 31L (ventanilla), el vuelo se hace pesado, son ocho horas y media de vuelo; el avión aterriza en el JFK de Nueva York a las 22:00 horas local, cansados (son para nosotros las 03:00 de la mañana), nos llevan al hotel, una breve visita a Times Square, y a dormir, que al día siguiente nos esperan a las 7:00 de la mañana para rodar por Central Park.
Lo bueno de llegar a una ciudad de noche es que todas son iguales, más o menos, calles semivacías, el brillo anaranjado del alumbrado público envuelve todo de un aire triste, vehículos atravesando sus calles, con los faros encendidos y el interior a oscuras, los edificios dibujando sus siluetas negras sobre un fondo azul… y Nueva York no es diferente, aunque si me sorprendió que es una ciudad oscura (fuera del centro de Manhattan), para llegar al hotel has de atravesar Queens, con largas avenidas, apenas iluminadas y poca circulación ni gente por la calle; para entrar a Manhattan por el túnel de Midtown Queens (famoso por la peli de Stallone, Pánico en el túnel), con esto te das cuenta de que las grandes referencias de Nueva York son las series y las películas….
Manhattan, barrio cuadriculado, con avenidas de norte a sur y calles de este a oeste, cuando entras en él tus ojos dejan de mirar el suelo, la magis de la ciudad se sube a lo alto de sus edificios, de incontables plantas, formas, tamaños, estilos,..  el todo vale en la arquitectura llevado a la máxima expresión…. Hasta llegar a Times Square, símbolo de la ostentación, pantallas de led que cubren edificios enteros, la iluminación de la plaza la dan ellos, carteles que te anuncias de todo, programas de televisión en vivos, pantallas interactivas con la gente que pasea por allí, animaciones espectaculares…. En esta plaza se resume Nueva York, tecnologías de última generación, con vendedores de perritos en la calle, con carritos de los 70, limusinas interminables,  adelantados por ciclo taxis típicos del sureste asiático, ejecutivos con teléfonos de 1000$ al lado de indigentes empujando carritos con cartones, hoteles de lujo junto a burdeles, etc. lo dicho, en esta ciudad todo vale….
En Times Square, ya como maratoniano neoyorkino

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Algunos recuerdos.....

Montaje de Don Paco Gilo con todos los Garabitas....

Rodeado de grandes corredores

El Team Moñas (falta alguno) grandes muy grandes....

Con un buen amigo, coronando la Media de Fuencarral

Momentos duros de una maratón.....
Y cuando se acaba el primero, allá por 2003

Lunes, martes, miércoles..... A tiro de cuatro días del gran día


Lunes 31, fin de mes, día de descanso, puente para muchos y día de trabajo para otros.... Al final y tras dudar un poco me he levantado pronto y me he ido a la piscina, unos largos tranquilitos, para descargar tensiones y …. a comenzar la jornada.

Martes 1, día festivo que amanece entre nubes y claros, con muy buena temperatura, por delante 20 minutos de calentamiento, y después 6x1000 a ritmo de maratón con 1' de recuperación, empiezo las series a 5:15, trato de seguir este ritmo, durante las siguientes series, me resulta fácil llevarlo, al final en las dos últimas subo un poco el ritmo hasta los 4:58. Después rodaje fácil durante 15 minutos y a estirar....
Por la tarde conversación con Fran, fijando los ritmos del maratón, establecemos los siguientes pasos:
Hasta el km 10 como muy rápido a 5:15
Desde el km 11 hasta el 21, progresivamente aumentando hasta 5:00, viendo como responden las piernas....
Desde el 22 hasta el 32, mantenemos ritmos a 4:55-5:00, a ritmo constante, si hay que bajar el ritmo se baja pero de forma progresiva, sin picos...
Desde el 32 a META, a lo que me den las piernas, procurando llegar a ritmo de 4:45.

Miércoles 2, otro día descanso, también aderezado por unos cuantos largos en la piscina....

Los nervios empiezan a salir.... sin embargo hay varias diferencias importantes con respecto a otros maratones, en primer lugar el viaje.... ocho horas de avión, más la vivencia en otro país, otro idioma, con compañeros que nos conocemos de forma muy somera, etc, todo esto crea un poco de ansiedad. Luego el propio maratón, del que desconozco el recorrido, el perfil, las calles, etc, es verdad que hay planos, animaciones y hasta videos pero no es lo mismo que saber el recorrido, no digo que sea mejor conocerlo o no, digo que es diferente, si ha sido mejor lo sabré cuando llegue a Central Park....
La preparación de estos días ha sido completamente diferente a lo que había hecho hasta ahora, he cambiado tiradas muy largas por más días, combinando series CONTROLADAS y tiradas a ritmo (tanto suaves como progresivos), ejercicios de gomas, adecuación mediante fondos, piernas, abdominales, etc. Todo ello te da un plus de fuerza sin necesidad de castigarte con muchos más kilómetros, aunque en las semanas de acumulación (teniendo en cuenta que había poco tiempo de preparación) he sumado alrededor de 70kms, divididos en cinco días, dos carrera continua, dos combinaciones series-fratlek-cuestas-oregones, etc y uno tirada larga (máximo 1hora y 55 minutos) como ya he comentado bien a ritmo suave o bien en progresión acabando siempre con ritmos superiores al ritmo del maratón (en mi caso a ritmos sobre los 4:40).
Además, y por mi cuenta, he metido días de piscina, sin combinaciones largas (entre 30 y 40 largos), suavecitos, casi como medida relajante....
Ha habido también un cambio en los hábitos alimenticios, el más significativo (ahora conseguido y que en principio no veía claro) la casi eliminación de la cerveza. El aumento de consumo de pescado (generalmente a la plancha, al horno o al microhondas), la reducción del dulce y su sustitución en los desayunos por muesli o cereales. Además del aumento de consumo diario de agua y la constancia en la toma de una cucharada diaria de la mezcla maravillosa de levadura-germen-polen. Todo ello ha dado como resultado una bajada de peso de cuatro kilos con respecto al inicio de la preparación allá por el mes de Septiembre.

Es tiempo de agradecer a todos los consejos, los ánimos, la paciencia, las charlas, las bromas, en fin, de agradecer en primer lugar a mi familia que me han aguantado estas semanas mi martilleo constante sobre el Maratón, sobre Nueva York, especialmente a mi mujer, que ha soportado mis dudas, mis momentos exultantes, mis momentos “delicados”, y sobre todo por el esfuerzo que va ha hacer estos días en los que voy a estar al otro lado del mundo....Luego a mis amigos, que también han aguantado lo suyo y lo han sabido llevar, a mis compañeros de curro, que desde un principio han pensado que tenía opción a medalla ¿?, a mis compañeros de viaje, porque unos personalmente y otros a través de Facebook, hemos estado haciendo piña de manera que el Maratón parezca un poco más pequeño... Y a la gente de Sport Life y Gatorade, por poner todas facilidades posibles en el camino, y muy especialmente a Yolanda y a Fran, porque gran parte de lo que he conseguido hasta ahora es mérito suyo, por sus consejos y su apoyo....

Bueno pues va siendo hora de cerrar este blog desde este lado del Atlántico y retomarlo desde la Gran Manzana, desde donde espero poder contaros mis experiencias y a la vuelta a la vieja Europa, volver a encontraros a todos... Vaya por adelantadas mis gracias a todos y por todo.