jueves, 22 de noviembre de 2018

MARABANA 2018..... ¿Cabeza o fracaso?

Para poder comprender lo que ha pasado en el Marabana 2018, tengo en primer lugar poner claro que en esta ocasión no era ir a un lugar a correr un maratón, esta vez era ir de vacaciones y durante las mismas había un maratón. En segundo lugar La Habana ha tenido, tiene y tendrá un lugar privilegiado en mi corazón, por muchas razones, y poder disfrutarla durante ocho días era prioritario.
Dicho esto, el domingo 18 de Noviembre, aún de noche, La Habana abría sus calles a mis pasos hacia la salida, eran las 6 de la mañana y la temperatura rondaba los 28 grados con una humedad por encima del 90%, al poco de salir de "El Cuarto de Tula" donde me alojaba, iba empapado en sudor, y sólo iba paseando hacia el Capitolio, donde estaba la salida. Bajando por la calle Neptuno, bulliciosa calle de Habana Centro, que a esas horas me rodea de un silencio casi mágico. Entre el calor, la humedad y el silencio de la noche habanera, comprendo que en esas circunstancias no merece la pena jugarse 42 kilómetros de un sufrimiento angustioso, mi frente empapada en sudor, el cielo completamente despejado que augura un sol de justicia y la ausencia de brisa alguna.... confirman esta decisión. Media maratón también está muy bien y disfrutarlo aún más.
Así es que con la decisión tomada llego al Parque Central, donde ya se respira el ambiente de atletismo puro, sin pretensiones, multitud de corredores llevan el dorsal de 10 kilómetros, a los que se les ve primerizos, con nervios a flor de piel y miradas cómplices con sus colegas. Algunos que portan dorsales de Media Maratón, se les ve concentrados, afinados, sabiendo que que van a darlo todo en esos durísimos kilómetros y, finalmente los dorsales de maratón, aquí me parece ver dos tipos de conductas, los que van a por premio y con caras serías y concentradas miran de soslayo a sus rivales y de vez en cuando al cielo en busca de alguna nube que suavice lo que se les viene encima y, los que vienen a terminarla que entre bromas dejan escapar sus temores y sus esperanzas.
El Gran teatro de La Habana y el Capitolio, se asoman, curiosos, de ver aquella multitud de personas en zapatillas, camisetas y pantalones de correr, una gran masa multicolor, encerrados en los cajones de salida a la espera del disparo de salida, una rápida cuenta atrás y el pardo sonido de las suelas de las zapatillas golpeando sobre el asfalto tapan el sonido de sones, salsas y boleros, por unos instantes en La Habana sólo suenan sonidos relacionados con el esfuerzo personal de cada uno. 
La carrera sale disparada hacia el Malecón, pero antes da un brusco giro en busca del Museo de la Revolución, para quien esto significa algo, es muy emocionante pasar corriendo a escasos metros del "Granma", mítico barco unido a la Revolución de los Barbudos por derecho propio. Finalmente sales al Malecón, la sensación es la de estar corriendo por uno de los paseos más míticos del mundo, a un lado el Caribe, con sus azules topacios de mil matices y al otro lado las casas de principios del siglo XX, en muchos casos devastadas por el implacable paso del tiempo y de la fuerza del propio Caribe. El sol en todo lo alto de su cúpula azul, se empeña en subir las temperaturas 7:20 de la mañana y 32º, y según comentan la humedad pasa del 90%. En previsión de lo que se avecina se ponen puestos de agua cada 2 kms. El Malecón se hace eterno, pero finalmente es vencido por el paso de mis piernas y tras un giro de 180 º volvemos para adentrarnos en el Vedado, un barrio que reúne los hoteles más míticos de La Habana, junto a casas señoriales de finales del XIX, hoy ocupadas por modestas familias trabajadoras y oficinas y ministerios oficiales. En esta parte se encuentra la primera cuesta del Marabana, una cuesta larga y poco tendida que nos lleva a los muros del cementerio de Colón, al que bordeamos en busca del parque zoológico, en este punto (km 10, que a la vuelta será el 31), pienso que entre esos muros debe estar esperando el tío del Mazo y nunca en mejor entorno, el muy desgraciado. El ambiente durante la carrera es maravilloso, pese al calor y a la dureza del recorrido el espirítu habanero de alegría y chanzas es imparable. Es difícil no dejarte enredar en sus "conversaderas" y pasar algunos metros departiendo con cubanos, mexicanos, venezolanos e incluso australianos. Finalmente tras otra fuerte cuesta llegamos a la ciudad Deportiva, quizás la zona más dura, unas avenidas anchas, sin animación, y sin sombras ni viento, se hacen eternas, en este tramo hacemos un grupo de entre siete u ocho corredores, que nos vamos turnando en cabeza y vamos comentando por lo que queda, por lo que hemos pasado, etc, así se pasan estos durísimos kilómetros en los que corremos como por un solarium... Un chaval que rueda a mi lado me dice: "Todo esto se nos pasará en un par de kilómetros, cuando nos miren el Che y Camilo, debemos rodar como si fuera el kilometro 1".... En este punto la humedad hace que el reproductor mp3 deje de funcionar, el cacharro está sudando también la gota gorda (je je je). Mientras me quito los cascos, aparece ante nosotros la Plaza de la Revolución, con las imágenes del Che y Camilo, y la estatua de Martí.... efectivamente, ante ellos no podemos desfallecer, por respeto debemos dar todo lo que tenemos como nos mostraron ellos, volvemos a subir el ritmo y nos dirigimos ya hacia el final de la media. Estamos en el 18, a tiro de 3 kilómetros, y son los 3 kilómetros que te llevan directos hacia la Habana Vieja, que no la pisarás pero sabes que está ahí con sus callejuelas, sus bares, sus gentes y su historia....Cuando parece que vas a adentrarte en ella giramos a la izquierda y enfilamos definitivamente hacia el Capitolio, que con paciencia infinita, se muestra orgulloso de los que ante él se detienen para cerrar sus 21 kilómetros o continúan hacia la mítica distancia. Yo por mi parte soy de los primeros, he sudado como no recuerdo haberlo hecho nunca, tengo la sensación de no tener ni una gota de agua en mi interior, pero muy contento con la experiencia, con haber vivido las calles y las gentes de este Maratón tan duro como especial.... El tiempo final, que poco importa porque el disfrute ha sido más importante que los ritmos, es de 1:54:10, pero sobre todo es saber que puedo seguir paseándola en compañía de "mi Esther", a la que me encuentro esperándome en el Malecón y que vuelve a reconfortarme con sus besos y abrazos, sin preguntarme por marcas ni distancias..... y estos besos y abrazos no tienen precio, por lo menos para mi. 
No tengo ninguna sensación de fracaso, al contrario, siento que he hecho lo que debía y he disfrutado de La Habana, fuera ya del Maratón, con toda la intensidad que esta ciudad te puede ofrecer y os aseguro que, por lo menos a mi, me parece que ofrece mucho, aunque como ya he dicho no soy parcial con ella, porque me ha ganado el corazón......
Quizás, y sólo quizás, tenga una nueva oportunidad de vivirla, y ese caso lo tengo claro: 
No sabré ni querré decirla "No".

miércoles, 31 de enero de 2018

MARRAKECH 2018.... Una experiencia diferente.

Bueno, pues ya está, mi 23º Maratón y, como dice el título, una experiencia diferente, en muchos aspectos. En principio es mi tercer continente sobre el que corro un maratón, ya "sólo" me quedan dos continentes (Asia y Oceanía), para cumplir mi sueño de hacer al menos un maratón en cada continente....
Pero vamos al meollo de la cuestión, el 29 Maratón de Marrakech, que se celebró el pasado 28 de Enero y, que tuve la suerte de poder disfrutar. El viaje en sí, la ciudad, el mundo árabe, etc envuelven esta experiencia de un aire diferente a todos los anteriores. Además el hecho de correrlo sólo, de ir acompañado al viaje de Esther (mi compañera en esto que hemos dado en llamar vida), de ignorar completamente recorrido, perfil, organización, etc. le añadían un aire aún más mágico. Además y, como broche, debía hacerlo de forma que quedase físicamente lo mejor posible para hacer turismo los días restantes.... Todo un reto.

El viernes tarde, nos acercamos a la ¿feria? del corredor, donde ya tomabas nota del ambiente que rodea a este maratón, apenas tres casetas para retirar dorsales (por un lado extranjeros, por otro marroquíes inscritos y por otro los que se inscribían en el momento), dos distancias para extranjeros (Media o Maratón) y tres para marroquíes (15, Media y Maratón). Una caseta más con productos Asics y un "photo-call" donde hacerte las fotos de rigor con el dorsal y el recorrido de fondo. Y una gran feria de artesanía local, ocupaban el espacio de la Feria. La bolsa del corredor, muy justa (camiseta, alfileres y dorsal), así es que poco tiempo se tardó en tener todo bajo control. El sábado, nos acercamos a ver la zona de Salida/Meta, y comprobar el tiempo que tardaba desde el Riad (hotel en el que nos alojábamos) hasta la salida, pues una de las características de este Maratón es que no hay ropero, por lo que debes estar más o menos cerca de la salida o tener gente que te acompañe desde las salida hasta la meta, como éste no era mi caso, debía salir preparado desde el Riad.....
Por fin llegó el domingo por la mañana, a las 7:15 en pie, la salida era a las 8:00 y no me llevaba en teoría más de 20 minutos paseando hasta Meta.... Así es que, y los que me conocen saben que gusto de apurar las horas, es un defecto de juventud... Desayuno rápido en la habitación (plátanos, dátiles y agua) y salida hacia la Meta..... Pero no calculé bien los tiempos y de camino a la salida, veía el tiempo pasar muy deprisa y muy lejos la zona de Meta.... Así es que apreté el paso y finalmente con cierta emoción, llegué a las 7:55, tiempo justo para colocarme el pañuelo en la cabeza, comerme el plátano que faltaba y ponerme la música.... y ¡¡¡PUM!!!, Comienza la carrera. No hay muchos participantes, siguiendo la costumbre salgo en los últimos puestos, y no tardo mucho en cruzar la salida y empezar a poner el ritmo deseado. Todos los primeros kilómetros, son por avenidas muy anchas, en la zona nueva, por fuera de La Medina, de hecho, ningún kilómetro de la carrera entrará en ella. Esta zona no dista mucho de cualquier City de ciudad europea, avenidas con bulevares, bancos, edificios de oficinas, etc... La carrera transcurre prácticamente horizontal, dando varias vueltas hasta atravesar los Jardines de La Menara, un auténtico olivar dentro de la ciudad, desde aquí salimos para enfilar hacia los Jardines de Agdal, otro olivar más, que me lleva hasta el kilómetro 12, con muy buenas sensaciones, reteniéndome y controlando un ritmo entre 5:10 y 5:05, rodando muy fácil, pero pensando en lo que queda, en el frío que hace ahora (3ºC a las salida) y previsión de acabar sobre los 18ºC, pensando en el perfil que desconozco y sobre todo en las palabras de Andreu (mi entrenador): "Vamos a rodad fácil, que buscamos sensaciones no tiempos...". En este punto se produce otro hecho que le hace particular a este Maratón, de repente, te juntas a correr con la gente que va en cabeza en la Media, por lo que sin darte cuenta te empiezan a pasar corredores a izquierda y derecha, que te hacen sentir que vas parado, ¡¡¡que forma de correr!!!!, por unos instantes te sientes élite, pero sólo por unos instantes.....
A partir de este punto vamos bordeando la muralla de La Medina, dejándola a mano izquierda y empiezas a notar que estás corriendo por la Ciudad Roja, en el corazón del reino almorávide, numerosos niños se apostan a cada lado de la carrera para que les choques la mano, grupos de bereberes tocando música, mujeres bereberes haciendo sus "zaghareet" para desearnos suerte a los corredores y de fondo el bullicio de la vida de Marrakech que fluye a raudales, algunas zonas con puestos ambulantes con zumos de naranja, caña, puestos de palomitas, de dátiles, etc... todo ello te rodea de colores y aromas muy singulares... En este punto sucede otra "peculiaridad" de esta carrera, cuando te juntas con la carrera 15 kms, que corren un montón de chavales de 14/15 años, que te vuelven a pasar como si no hubiera un mañana, aunque a los pocos metros se separan de nuestro recorrido...
Así siguen pasando los kilómetros mientras te alejas de la Medina, cubriendo la Media Maratón en (1:48:05), cumpliendo las expectativas y con la sensación en las piernas que no he empezado a correr.... En este punto siento un "chute" de buenas sensaciones y decido apretar un poco, los siguientes kilómetros los ruedo entre 4:50 y 5:00, mientras a mi alrededor desaparece la ciudad y me meto de lleno en el Palmeral de Marrakech, no hay animación, salvo algún camello que nos ignora y algún tuareg vestido de azul inmaculado que espera a los turistas, que hoy se retrasarán un poco por estos locos vestidos de corto con un dorsal en el pecho.... Esta zona es en ligera bajada, lo que aprovecho para sin aumentar el ritmo mantenerlo sin forzar nada.... Con la salida del Palmeral cambia el perfil y ahora desde aquí kilómetro 32, se ve la carrera en constante subida, muy suave, pero en constante subida, siendo los kilómetros malos, subiendo y con el sol empezando a imponer su temperatura , siento que se avecinan kilómetros duros, en mis oídos suenan las canciones de Sinkope, Marea, Mago de Oz, etc y en mi mente me repito: "Para esto has entrenado, para estos 12 kilómetros, los 30 anteriores los has hecho como tirada larga, ¡vamos!, son sólo 12 kilómetros..." Siento que mis piernas empiezan a pesar, y siendo consciente de que tengo que llegar entero, que no puedo ni debo, fastidiar el fin de semana a mi compañera.... decido bajar un poco vuelvo a ritmos de 5:00 5:10 y me encuentro bien, casi sin darme cuenta estoy en el 35, ya está ya lo tengo ahí, en el 38 al tomarme el último gel, veo a un chaval de Sevilla (lo lleva en la camiseta), que va fastidiado, lo animo, y se arranca a correr conmigo, le ofrezco lo único que llevo, un poco de gel, algo de agua y mis mejores ánimos, charlamos un ratillo, me pregunta kilómetro ("hemos pasado el 38"), por el tiempo ("3 horas y cuarto"), finalmente me pide que siga él no puede, vuelvo a animarle, con el típico "ya está hecho", y sigo adelante, estoy en 40... ahora si que aflojo para disfrutar del ambiente... estamos otra vez en el Jardin de la Menara, ya se siente la Meta.... varios giro de 90º y finalmente la recta de Meta, los arcos, la multitud, corredores de la Media se vuelven a mezclar con los maratonianos, esta vez todos al mismo ritmo y, a poco más de 200 metros de la Meta vuelvo a recordar a mi madre (ya es una costumbre), lanzándole un beso al aire, con la esperanza de que me pueda ver esté donde esté y de brindarle, una vez más, mi carrera... con alguna lágrima en los ojos cruzo la meta y dejo escapar un "Siiiuuuu" con el que expulso de mi cuerpo toda la tensión de la carrera y miro el reloj: 3:36:03.... TIEMPAZO, (mi segunda mejor marca), pero sobre todo porque tengo la sensación de que si hubiera apretado habría bajado de 3:30, porque aunque parezca mentira se me ha hecho corto y fácil.... pese a no ser una carrera fácil, para nada.... Me cuelgan la medalla de FINISHER, y recojo la bolsa con mandarinas, agua y plátanos. Veo en un termómetro de la calle que estamos a 19ºC y hemos salido a 3ºC.... Me siento orgulloso, muy orgulloso y cuando veo a mi mujer acercarse, y la beso, me siento orgulloso y feliz, muy muy feliz.... Fotos, agua, una naranja y para el Riad.... a ducharse y a La Medina a pasear, regatear y si llega el caso a comprar algo... Luego a comer una buena ensalada, un Cous cous y un crepe de Nutella, que nos lo hemos ganado, yo por mi carrera y ella por estar ahí, a mi lado, haciéndome sentir su apoyo incondicional. 
En definitiva, una Maratón diferente, a su manera, que para eso lo organizan en su tierra, los avituallamientos siempre con agua y naranjas y dátiles (sus geles), además de puestos de esponjas (yo no usé ninguna), por un recorrido llano en líneas generales que pican hacia arriba en los últimos kilómetros, con tramos de mucha soledad y otros en los que te sientes muy arropado por gente que es muy hospitalaria y que sientes que animan desde el corazón.