viernes, 7 de octubre de 2011

Consideraciones previas de un corredor...

Muy buenas a todos, soy un corredor popular, con una parte bastante más importante de popular que de corredor, las marcas no me llaman la atención, aunque admiro al que se supera y se supera y se supera. Pero no confundirse, eso no quiere decir que no me prepare, que no entrene o que no me guste ir deprisa (o lo que yo puedo considerar deprisa....). Lo que pasa es que me gustan los maratones, pero no la agonía que llevan asociada cuando el paso de los kilómetros lo marca un crono y no las sensaciones, cuando anteponemos la disciplina del tiempo al hecho de "disfrutar" de una distancia mítica, probablemente en una ciudad mítica y en un momento irrepetible, entonces, ¿porque machacarnos con la obsesión de recortar unos minutos a una marca que como populares siempre estará por encima de las tres horas? (¡Por debajo de ese tiempo para mí son máquinas!). Vuelvo a insistir que no hablo de "vaguear", nadie que se enfrenta al reto de los 42195 metros vaguea, lo que digo es que a veces si le quitamos un poquito de presión y nos dejamos llevar, puede y sólo puede, que las marcas vengan, que acabes con una sonrisa en la boca y no con el típico: "Éste es el último.... no merece la pena.... es muy desagradecido....etc.". No; llevar tres meses de entrenos, de trotes, de series, de cuestas, de estiramientos, de abdominales, de oberones, de fartlecks, de tiradas largas; bajo la lluvia, el sol. el viento; al amanecer o al anochecer, con frío o con calor, en solitario o en grupo, nada de eso es "desagradecido" porque durante todo ese tiempo, has hecho algo que te gusta, que le viene bien a tu cuerpo (si no te pasas),  que lo debes haber disfrutado y al final, el "día de autos" salgan esos cinco minutos menos, esos 3:59:59 (ahora soy sub 4:00), o esos 3:44:59 (¡he rodado a 5:20!) o no salgan, NADIE y digo NADIE, podrá quitarnos el placer de haber superado algo que pocos se atreven y al final, en el fondo, y tras la euforia del objetivo conseguido o de la decepción de no haberlo superado, SIEMPRE TE QUEDARÁ EL DULCE SABOR DE HABER SIDO (POR PRIMERA VEZ O UNA VEZ MAS) MARATONIANO.

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